lunes, 17 de noviembre de 2014
miércoles, 5 de noviembre de 2014
LO QUE QUEDA ENTRE LAS RUINAS
DEL MUSEO.
por Concepción García
'SIGLO
XXI, el arte no se expondrá...'*
*redefinición de las
prácticas artísticas, Société Anonyme.
El antimuseo se ha convertido
en un mito que se reactiva en periodos temporales cada vez más breves, un
itinerario tan invisible en el presente como fácil de intuir en un pasado
reciente. Al mismo tiempo la deriva de la institución museal hacia una
conversión en contenedor de consumo y continente de mercancía avanza como
constante que se perpetúa. El éxito comercial y especulativo del 'arte' ha dado
paso a una oposición tan bien narrada en los textos como imperceptible para el
gran público.
Sobre
las ruinas del Museo fue una investigación llevada a cabo en los
primeros ochenta por uno de los miembros más activos de la revista October,
fundada ésta en 1976 como reacción a la hegemonía de Artforum y su ortodoxia
conceptual. En este ensayo Douglas Crimp mostró cómo un espíritu de
cuestionamiento radical del museo estaba presente y atravesaba las principales
corrientes artísticas de la tradición reciente. Basándose en un análisis de las
serigrafías de Rauschenberg, el texto pone de manifiesto cómo el museo moderno
está en ruinas.
Rauschenberg trabajaba con la
apropiación de fotografías formando con ellas montajes con la reproducción
seriada de obras de arte, modificándolas con la combinación de técnicas
plásticas tradicionales. Crimp observa cómo a través de la introducción de
estas nuevas técnicas, el orden discursivo del museo se ve amenazado y
finalmente vencido.
'Lo que realmente me parecía
crucial era lo que estas obras suponían en cuanto destrucción de la protegida
autonomía de la pintura moderna mediante la introducción de la fotografía sobre
la superficie del lienzo', dice Crimp. Este gesto era importante no solo porque
representaba la extinción del modo de producción tradicional sino también
porque cuestionaba todas las reivindicaciones de autenticidad por las cuales el
museo delimitaba su colección de objetos y su campo de conocimiento.
Tanto el arte conceptual con
su sentido inmaterial de las prácticas, como el site-specific (land art,
earthworks...) donde la exploración de los límites excede la misma capacidad
del museo, son dos ejemplos más de las tendencias que comparten el talante de
negación de la institución museo desde el interior de su propio sistema.
Hoy, el museo entendido como
espacio de exposición de la expresión artística de una época, avanza ligado a
los nuevos signos de la era de la información, así, la
publicidad y el objeto de arte como mercancía y fetiche son cuestiones
indivisibles en la definición de la institución contemporánea del arte.
El sueño de las vanguardias
de desarrollar a través de la propia práctica artística dispositivos de
interacción social no influídos por los intereses de las industrias y los
poderes políticos puede hoy día adivinarse en la red de redes. Sin duda, existe
un espíritu de activismo que concentra sus esfuerzos en el desarrollo de esta
herramienta como arma de futuro.
Previas a la irrupción de las redes sociales y la producción de contenidos ligados a la práctica artística a modo de maraña indescifrable en internet, existen experiencias a lo largo de todo el siglo XX que se sitúan al margen de las paredes del museo, ejerciendo desde el otro lado la crítica a la vieja institución.
Previas a la irrupción de las redes sociales y la producción de contenidos ligados a la práctica artística a modo de maraña indescifrable en internet, existen experiencias a lo largo de todo el siglo XX que se sitúan al margen de las paredes del museo, ejerciendo desde el otro lado la crítica a la vieja institución.
Desde el pequeño museo
portátil que constituye la Boîte
en valise de Marcel Duchamp, pasando por
el célebre Museo imaginario de André Malraux, hasta el más contemporáneo Museo
de las Águilas de Marcel Broodthaers, existe todo un corpus de experiencias que
se constituyen como críticas a la institución museística mediante la producción
específica y alejada de los criterios dictados por la sociedad de consumo.
Pequeños antimuseos en la resistencia.
'Quiero vender alguna cosa',
esta era la carta de presentación de Marcel Broodthaers, controvertido y
polifacético artista belga, cuya inmaterial producción es hoy altamente
cotizada por coleccionistas, museos y galerías. Broodthaers inauguró en 1968 un
museo ficticio en Bélgica: el Museo de
las Águilas. Para ello, colocó diversos objetos cotidianos en una sala de su
casa, escribió cartas de invitación a las principales personalidades del país y
dibujó él mismo sobre el cristal que se avistaba desde la calle la palabra:
'museo'.
En una pared del pequeño
recinto improvisado había pegadas tarjetas postales con reproducciones de las
principales obras de arte del siglo XX, cajas de embalaje con diferentes
objetos clasificados por el suelo y por supuesto, un catálogo de la exposición
con todo el inventario de objetos elaborado con profusión.
Broodthaers consideraba que
la única definición posible del arte tenía que ver con la inevitable conversión
del mismo en mercancía y su relación con el confuso concepto de la industria
cultural.
'El artista, como el
trabajador, es simplemente un productor', el posicionamiento de B. era
clarividente en su empeño por mostrar las condiciones de la producción de la
cultura en su constante autodestrucción, ni el arte ni la cultura pueden
aislarse de las condiciones a las que están sometidos, y la única postura
crítica es expresar esta certeza. De ahí, la obsesión central de su obra,
ligada una y otra vez a desenmascarar a la industria cultural.
El arte, convertido en objeto
de especulación comercial, dependiente por completo de una bendición
museológica, se ha transformado en objeto de administración cultural al
servicio de la ideología dominante en cada caso. Hacer de su estado de
'cosificación' su discurso sería la única manera de reconocer su grado de
alienación.
Coherente con su pensamiento,
Broodthaers, presentó muchas de sus obras sin otra función que la de ser
eminentemente mercancías, mostrando su aparente carencia de significado. El
alto nivel de confusión de su trabajo era conscientemente practicado a favor de
una autonomía autoimpuesta y surgía como una especie de maniobra de despiste
para pasar inadvertido frente al poder.
Dice Broodthaers: 'Si todavía nos queremos acercar a una postura
revolucionaria en arte, solo queda una postura posible, que es esta: a partir
de una plataforma burguesa, declararse secreto y hermético. En otras palabras,
no comunicarte, salvo con unos pocos, solo lo necesario para sobrevivir'.
Tanto el museo ficticio de
Broothaers como el museo imaginario de André Malraux, parten de un mismo deseo:
crear un museo sin muros, si bien en el caso del segundo, el deseo es expresado
de una forma literal.
Antes de la segunda guerra mundial, Malraux expone la idea premonitoria del museo imaginario. En más de seiscientas páginas y casi quinientas ilustraciones, Malraux aborda la transformación de la obra de arte y la metamorfosis de su significado al ser expuesta. Su museo indaga en el significado profundo de esta mutación, cómo la imagen de una virgen se convierte en un cuadro o un crucifijo en escultura. Analiza el nuevo papel que cumplirá la reproducción fotográfica para difundir las obras de arte desde una plataforma universal accesible.
Antes de la segunda guerra mundial, Malraux expone la idea premonitoria del museo imaginario. En más de seiscientas páginas y casi quinientas ilustraciones, Malraux aborda la transformación de la obra de arte y la metamorfosis de su significado al ser expuesta. Su museo indaga en el significado profundo de esta mutación, cómo la imagen de una virgen se convierte en un cuadro o un crucifijo en escultura. Analiza el nuevo papel que cumplirá la reproducción fotográfica para difundir las obras de arte desde una plataforma universal accesible.
El museo imaginario se nutre
de la reproducción en serie de las obras de arte, en todas sus formas y
formatos, pero no solo de ellas. La reproducción engendra nuevas acciones y
actitudes respecto de la obra de arte misma. Malraux, fascinado por la paradoja
de la retroalimentación de la reproducción sobre la creación artística,
presenta sobre una misma página y con idéntico tamaño escenas paisajísticas
junto al detalle de un bajorrelieve, modificando la escala de ambas cree
encontrar relaciones insólitas, un 'arte ficticia'. De esta manera advierte
como la simple ampliación o reducción fotográfica puede tener consecuencias
incalculables y hasta abrir un nuevo estilo artístico. Al falsear la escala de
las obras de arte, encuentra nuevos nichos de significado.
'La reproducción ha
creado artes ficticias (como sucede con la novela que pone la realidad al
servicio de la ficción) al falsear sistemáticamente la escala de los objetos, y
presentar las estampas de los sellos orientales y de las monedas como estampas
de columnas, a los amuletos como estatuas...'
Malraux, nos sugiere así una
sintaxis que estudia exclusivamente las relaciones entre las expresiones del
lenguaje de imágenes y que se abstraen de su sentido original. Esta mirada a
través de las representaciones cuyos desplazamientos temáticos y cronológicos
parten de la subversión de la idea jerárquica de la composición estandarizada
la encontramos también en el Atlas Mnemosyne (1924-1929), aquel ambicioso
proyecto de Aby Warburg, mediante el cual, este historiador de arte alemán,
pretendió narrar la historia de la memoria de la civilización europea.
En el mismo contexto
histórico de la Alemania
de los años veinte en el que Walter Benjamin concibiera 'el libro de los
pasajes', encontramos este proyecto donde también la idea de la imagen es
central en el pensamiento de la historia. El ambicioso e incompleto trabajo de
Aby Warburg reúne y articula en más de sesenta paneles una inmensa colección de
imágenes fotográficas a modo de síntesis donde se integran todas sus
investigaciones y teorías. Las fotografías se organizan visualmente en
asociaciones y conexiones aparentemente secretas, la heterogeneidad temática
cuestiona la interpretación lineal de la historia del arte y según Warburg,
ilustran las complejas relaciones que subyacen en los procesos históricos.
Dirige la mirada hacia una historia de las rupturas, una 'iconología del
intervalo'.
El cuantioso material, que
sobrepasa las mil fotografías, no sigue un orden sucesivo o coherente que
hubiera facilitado la lectura narrativa, al contrario, sigue un orden
irracional. Mezcla acontecimientos y tradiciones artísticas y culturales en el
que las distintas temporalidades y temáticas forman un ritmo sincopado, tan
solo sistematizado mediante el intervalo.
Warburg al igual que
Benjamin, desafía la linealidad de la narración. La historia es observada como
un juego de relaciones en el que las imágenes parecen traslucir huellas del
pasado a través de nuevas y misteriosas asociaciones. El libro de los pasajes
(1927-1940) de Benjamin hace visible la yuxtaposición de fragmentos históricos
en una constelación de información y datos abiertos a nuevas interpretaciones.
La estructura fragmentada de
sus archivos integra todo un pensamiento acerca de lo que Benjamin denominaba ur-fenómenos del capitalismo industrial.
No trata de reconstruir la totalidad del panorama de la modernidad, sino más
bien de hacer surgir de este material fragmentado un nuevo significado. Como en
el museo imaginario de Malraux, Benjamin y Warburg recomponen con sus imágenes
de fragmentos un sistema abierto que les sitúa entre las cosas, en el medio de
ellas.
Tratar de imaginar cómo
Benjamin o Warburg habrían digerido toda la infinita información que nos brinda
hoy la red es un ejercicio posible. La alta resolución y la portabilidad total
han hecho despegar al fin los contenidos de los soportes materiales
tradicionales. La profecía del museo imaginario concebido hace más de un siglo por
Malraux, aquella plataforma de difusión y creación de arte accesible y
universal, parece no estar muy lejos.
*todas las fotografías 'museo de las águilas' de Marcel Broodthaers.
martes, 21 de octubre de 2014
encuentro BAT_invisibles los días 20, 21 y 22 de noviembre en Kulturbasque de Bilbao!
Etiquetas:
#2014,
a cidade dos barrios,
pescadería,
urban
miércoles, 24 de septiembre de 2014
miércoles, 27 de agosto de 2014
jueves, 21 de agosto de 2014
Partimos del reconocimiento del valor de las piezas, depósitos de agua
que valoramos más allá de su aspecto funcional. Su especial
localización, siempre en promontorios de la ciudad, y su gran altura,
(47m. , en el caso de Vigía y Eiris y 50m. en Ventorrillo), los han
dotado de una presencia singular en el sky line coruñés, más allá de que ambos aspectos-altura y localización-respondan a la función estricta que ejercen.
Nos concentramos en el objeto, en su puesta en valor, pero re-dotándolo de sentido. Así, se trata de transformar el
volúmen capaz, restando materia y sumándola en ocasiones según lo que
la propia geometría de los depósitos sugiere. Para ello, utilizaremos EL
REFLEJO.
Sobre la superficie aplicaremos un CROMADO jugando con la
mayor o menor intensidad en el destello del mismo. El dibujo,
respondiendo a la geometría, trata de poner en valor la inmaterialidad
de la pieza, su simbolismo de pieza esbelta y misteriosa que acecha el
barrio. Si los destellos de las galerías de la edificación residencial
de La Coruña son costumbre, el destello producido por el cromado
aplicado en la superfice de los depósitos será un nuevo atributo que
enriquezca la trama de la ciudad marinera.
Los depósitos, como contenedores del destello, desapareceran dejando paso al reflejo del mar, el cielo o la propia morfología urbana deformada, siempre en función de las variaciones de luz a lo largo del día.
Transformaremos su gravitar.
viernes, 4 de julio de 2014
LA REBELIÓN DE LO COTIDIANO.
por C.G.
por C.G.
Las putas, los mafiosos, las pitonisas, los
yonkis a golpe de mando a distancia. Señoritas neumáticas exponiendo un cuerpo
tan artificial como deformado en una piscinita hinchable de las que utilizan
los niños en el jardín de la parte trasera del adosado. Un movimiento sexy que
agita la turgencia después de haber desgranado la última ruptura con el
penúltimo novio sin quiebra emocional. Dificultad en la empatía. Relatos del
incesto y del asesinato conviven con amas de casa ludópatas que abandonaron a
sus hijos a los que ahora intentan recuperar en un plató televisivo de la mano
del siempre entusiasta hombre del show. Un aparentemente respetable presentador
de informativos narrando un crimen oscuro acontecido en el cuarto de estar del
tercer piso de cualquier miserable bloque de viviendas en periferia sin
determinar. El hastío tiene marca genérica y el paraíso de la aventura a
territorios exóticos ha mutado en pobre experiencia desde que las compañías low
cost convirtieran el globo terráqueo en algo realmente pequeño. Carcajadas e
insolencia aderezadas con cocaína en horario infantil. Otra mamachicho junto al
arquitecto de moda mostrando novedosos centros de mesa fruto de una demencial
composición con velas blancas y redondos de acero. Suplementos dominicales con
la primera chica del enésimo
movimiento revolucionario en portada, el desnudo es sustituido esta vez
por un vestido exclusivo y ensayada mueca en el rostro. El presidente del
gobierno anuncia en grandes titulares que publica nuevo libro. El sexo es
explícito y sin ápice de misterio, para qué. La crítica lo celebra.
Si los medios de comunicación
de masas son una expresión del mundo, hace tiempo que éste se define por su
capacidad para autoconsumirse sin restricciones morales. El amor al mundo y el
cultivo de toda la gama emocional se convierten ahora en conceptos
transguesores dentro de esta parrilla blasfema.
Una sociedad en fuga de un
aburrimiento aparente donde la única fórmula de supervivencia posible parece
consistir en intensificar las impresiones para llegar a sentir. Un espectáculo
disfrazado de experiencia liberadora y subversiva, donde los códigos de una
emancipación pasada se aplican ahora pervertidos y desprovistos de su esencia
primordial. La droga es sintética y de uso generalizado en el cuarto de baño de
la banca mundial. Fin del malditismo.
Distintas maneras de
implementar vidas colapsadas que rechazan el sosiego necesario para hacer algo
que merezca la pena, saltando de una sensación a otra, agotándose rápidamente y
donde las palabras más irreverentes del diccionario han decantado hacia
vocablos insospechados: camaradería, amor, la necesidad de comunicarse, el
juego, la costumbre, etc.
La vida social ha sido
sustituida por su imagen representada, innumerablemente distorsionada para
acabar convertida en mercancía. Así, la insurrección llevada a cabo por los
movimientos al margen o subterráneos, difícilmente resiste el poder de
seducción del gran espectáculo en una coyuntura donde la lobotomía es
frecuente.
152
En su sector más avanzado, el capitalismo
concentrado se orienta hacia la venta de bloques de tiempo "totalmente
equipados", cada uno de los cuales constituye una sola mercancía unificada
que ha integrado cierto número de mercancías diversas. Es así como puede
aparecer en la economía en expansión de los "servicios" y
entretenimientos la fórmula de pago calculado "todo incluido" para el
hábitat espectacular, los seudodesplazamientos colectivos de las vacaciones, el
abono al consumo cultural y la venta de la sociabilidad misma en
"conversaciones apasionantes" y "encuentros de
personalidades" (...)
El párrafo citado es uno de
los 221 clasificados en los nueve capítulos de 'La sociedad del espectáculo'(1967)
de Guy Debord, en el que se avanza ya la influencia de los medios de
comunicación en connivencia con los poderes en el diseño del nuevo escenario
mundial. Debord, líder del movimiento situacionista, clave a la hora de
entender el devenir histórico de la práctica artística ligada al hecho
paisajístico, fundamenta su pensamiento en el descubrimiento de la aventura
cotidiana, la práctica diaria como expresión de la arcadia inalcanzable.
Así se explica la deriva, una de las
experiencias mas importantes desarrolladas por los situacionistas, la cual consistía en el
redescubrimiento de los escenarios cotidianos de la vida diaria como ideal
homérico. Definieron la deriva (Internationale
Situationniste, 1958) como el "modo de comportamiento experimental ligado
a las condiciones de la sociedad urbana o la técnica de paso ininterrumpido a
través de ambientes diversos". La deriva situacionista propone una
utilización experimental no productiva del espacio urbano, defendiendo el
carácter fragmentario de zonas urbanas diferenciadas frente al carácter
homogéneo y uniforme de la sociedad de los espectadores. Pero los
situacionistas no serían los primeros en situar lo cotidano en el centro del
debate de esta nueva subjetividad.
En los años sesenta, el filósofo y
urbanista francés Henri Lefebvre acuñó el concepto: 'sociedad burocrática de
consumo dirigido', con él trataba de sintetizar los rasgos centrales de una
sociedad en la que la cotidianidad se ha constituido en un verdadero territorio
controlado. 'Sociedad de la abundancia', 'sociedad del ocio', 'sociedad de
consumo', conceptos todos ellos que nominan a lo cotidiano en nuestros días, empezaban a ser material
de trabajo de las ciencias sociales en la década de los sesenta . Frente a este
panorama donde pareciera que lo cotidiano es solo adjetivable con el vocablo 'miseria',
Lefebvre cree encontrar una veta para la renovación: la crisis permanente puede
tomar un papel crítico. Es posible que no todo deseo sea transformado en
necesidad a satisfacer, que no toda creación sea transformada en producto ni
las coacciones, como el ocio programado, el espectáculo o la cultura de centro
comercial, sean vividas necesariamente como experiencias liberadoras. En esta
búsqueda hace una apuesta por la vida urbana y la ciudad a través de la
conquista activa por parte de sus habitantes. Una revolución fundamentada en la
posibilidad de que lo cotidiano actúe sobre lo urbano, y lo urbano sobre lo
global.
'La Crítica de la vida cotidiana' fue
publicada por Lefebvre en el año 1947, en ella el humanista francés trató de
desenmascarar el carácter infundado del convencionalismo de lo cotidiano
presentando a la ciudad como la fuerza central de la insurrección estética
contra la alineación del día a día.
El libro se presenta a través de una
trilogía (1947/58, 1961, 1981-fechas de los originales franceses) y constituye
un estudio profundo de cómo la cotidianidad configura la base de todo un
pensamiento activo que se opone a las lógicas del poder. Para ello, Lefebvre
destaca la necesidad de recuperación de lo imaginario como llave que abre la
posibilidad de concebir lo creativo y lo nuevo. Lo imaginario, olvidado por el
pragmatismo de las ciencias sociales y el urbanismo, como pieza clave para la
afirmación de un nuevo derecho: el derecho a la ciudad. Un derecho formulado
como la conquista del ciudadano de la calidad urbana y de la construcción del
espacio dentro de la lucha de poderes. Los estudios de Lefebvre sobre la vida
del día a día fueron esenciales y una de las mayores contribuciones
intelectuales que motivaron la fundación del movimiento Internacional
Situacionista.
“Lo cotidiano son los
actos diarios pero sobre todo el hecho de que se encadenan formando un todo”
(Lefebvre, 1981). Lo cotidiano no se reduce a la suma o el agregado de acciones
aisladas, como el comer, el beber o el vestirse. Es necesario ver el contexto
de estas acciones, los encadenamientos y el todo que componen a través de las
relaciones sociales, “sobre todo porque su encadenamiento se efectúa en un
espacio social y en un tiempo social” (Lefebvre, 1981). No importan tanto los
hechos, sino los hilos que los conectan.
Estas característica lo
llevan a plantear la similitud entre lo cotidiano y el lenguaje en el
sentido de que ambos tienen formas aparentes y estructuras trascendentes.
Lefebvre recurre desde el inicio de su reflexión a la apología del antihéroe
del Ulises de James Joyce. La estructura de la trama desarrollada en las 24
horas de un día cualquiera (16 de Junio de 1904 en Dublín) y de un hombre
cualquiera, Leopold Bloom, expresan esta relación micro/macro revelando en la
narración de un día la historia del mundo y de la sociedad. Así, mediante la
celebre narración, Lefebvre vislumbra la presencia de los componentes de la
vida cotidiana: el espacio, el tiempo, la pluralidades de sentido, lo
simbólico...
Los viejos maestros nos señalaron el nuevo
código de la insurrección. Tanto la Internacional Situacionista, como Henri
Lefbvre fueron alineados por la crítica en sectores radicales, lo lúcido de
su pensamiento no fue del todo
reconocido, seguramente por su claro posicionamiento político. Su capacidad
para reconocer la capacidad transformadora de lo cotidiano, la reconquista de la rutina
potencialmente poblada de tradiciones, ritos y proverbios, cualidades todas
ellas hoy secuestradas por lo poderes económicos de marca global, fue su
precioso legado.
Reconocer comportamientos, usos y
costumbres para captar cambios y tendencias a partir del uso de los espacios y
de los tiempos concretos con los que poder transformar el relato de nuestras
vidas en una letanía tan personal como autoconstruída.
"...y olvidaba el
azar de la circunstancia, la calma o la precipitación, el sol o el frío, el
principio o el fin de la jornada, el sabor de las fresas o del abandono, el
mensaje medio entendido, la primera página de los periódicos, la voz en el
teléfono, la conversaciòn más anodina, el hombre o la mujer más anónimos; todo
lo que habla, hace ruido, viene a la mente, existe" Jaques Sojcher.
[publicado en el número 5 de la revista Jot Down, especial 'políticamente incorrecto'].
lunes, 17 de febrero de 2014
LA VIRTUD DE UN VICIO. Especulación inmobiliaria Siglo XXI.
por C. García.
'Estoy de acuerdo con que no comprendemos la relación, la secuencia y la progresión de todas las causas, pero la ignorancia de un hecho nunca es motivo suficiente para creer o determinar otro.'
Marqués de Sade, La nueva Justine, 1797.
En 1797 se publica en Holanda La Nueva Justine o las Desgracias de la Virtud. Obra monumental del Marqués de Sade, que con sus casi cuatro mil páginas en las que relata con profusión y repetición mecánica ejemplos de las prácticas más disolutas no tardó en espantar al mundo.
Lo que podríamos llamar la filosofía básica de Sade, parece la sencillez misma. Esta filosofía es la del interés, la del egoísmo integral que sabe transformar todos los disgustos en gustos y todas las repugnancias en atractivos. El triunfo de la virtud sobre el vicio, la recompensa del bien y el castigo del mal eran la base histórica de la literatura de la época, el Marqués de Sade decidió romper con la convención del esquema tradicional presentando el vicio siempre triunfante y la virtud víctima de sus propios sacrificios.
En un periodo histórico definido por las diferencias de clase y el terror, por una amoralidad que atravesaba todas las capas sociales, sin distinción entre el señor y el súbdito, el libertinaje se había instaurado como patrón de una vida de éxito.
El trabajo del Divino Marqués, a partir de enumeraciones infinitas de ejemplos que van desde el incesto hasta el asesinato, traduce el espíritu de esta sociedad licenciosa, que necesita intensificar sus impresiones para llegar a sentir.
Así, la obra de Sade es apreciada por su absoluta rotura de los patrones convencionales. Josep Quetglas, uno de los críticos más certeros de la arquitectura contemporánea, presenta en 1972 su tesis doctoral en la Escuela de Arquitectura de Barcelona, el texto es titulado: 'La Casa de Don Giovanni' donde, entre otras cuestiones, traza una visión crítica de la obra de Sade, valorándola en su capacidad para destruir un sistema cultural. Trazando una genealogía de relaciones secretas, llega a entroncar el pensamiento del Marqués con el comunismo.
El pensamiento libertino de la obra de Sade, contiene en sí mismo una crítica feroz a la sociedad de su época, paradójicamente su trabajo es el fruto de la mente de un moralista. De sus relatos repetitivos y simples en la composición podemos extraer significados que nos ayudan a entender nuestra contemporaneidad, donde la displicencia en el comportamiento de una sociedad entera, no ha sido todavía suficientemente explicada.
The Economist, en su edición del 18 de Junio de 2005, caracterizó la burbuja inmobiliaria española como el mayor proceso especulativo de la historia del capitalismo.
Si hay un hecho que ha marcado la economía española durante el último cambio de siglo, este ha sido sin duda su dependencia de la industría de la construcción. El periodo de 'café para todos', aquella temeraria bonanza de la que participaron los más distantes estratos sociales, abarcó según los análisis más críticos una decáda, la comprendida entre el año 1997 y el 2007.
Este sistema de riqueza dependiente del ladrillo, derivó en un paulatino y excesivo endeudamiento de la ciudadanía, que provocó a la larga la recesión económica que hoy padecemos, entre otras causas el alza de los tipos de interés erosionó el consumo interno y aumentó tanto la tasa de paro como los índices de morosidad, provocando la consabida devaluación del mercado inmobiliario, dando lugar a la crisis económica que algunos expertos vaticinan ya como 'cambio de modelo' de un sistema capitalista agotado.
El precio de la vivienda en España, durante el periodo 1997-2006 se incrementó alrededor de un 150%. Un aumento de precio acompañado del número de viviendas iniciadas, que coincidente con el cambio de siglo, supuso la borrachera de más de medio millón de viviendas construidas al año en el país.
Concretamente, según los visados expedidos por el Colegio de Arquitectos, durante 2003 se proyectaron 700.000 viviendas, en 2004 en torno a 500.000, y en 2005, 800.000. En 2006 se visaron más de 800.000 viviendas en España.
Una oferta residencial exagerada, que sin duda respondía a una demanda real, pero también y en muchos casos, especulativa, de manera que no siempre el requerimiento de vivienda respondía a una necesidad de habitación por parte del particular, sino que el mercado inmobiliario se convirtió en un negocio de primer orden en el que la figura del intermediario, en cualquier rango de la estructura social, que compraba para revender a sobreprecio fue un hecho constatado. Un ejemplo paradigmático de lo entreverado a nivel social de esta situación fue la difusión del patrimonio de los parlamentarios en septiembre de 2011, con la publicación de esta información, salió a la luz que la práctica totalidad los dirigentes políticos, sin distingo ideológico, habían invertido en vivienda, con listas de hasta más de 20 bienes inmuebles en propiedad la mayoría de ellos, dato suficientemente revelador de la falta de regulación del fenómeno especulativo y del desinterés institucional por querer definir con rigor y exactitud las causas de un desastre anunciado.
El efecto primero de esta situación fue el endeudamiento de los hogares, el aumento de precio de la vivienda vino aparejado de prestamos hipotecarios cada vez mayores y cada vez a más largo plazo, así, se estima que el endeudamiento de los españoles se triplicó en menos de una década como marca fin de siglo. La deuda del ciudadano medio no se explica sin la participación de todo el sistema bancario, que en un momento dado hizo una aportación masiva de liquidez para las nuevas hipotecas, situación que fue coincidente con la baja histórica de los intereses en España por la entrada en el euro, que de alguna manera explica la capacidad del sistema para subir los precios, ya que la gente 'podía pagar más'.
El exceso de liquidez de los bancos, los factores económico financieros vinculados al espectacular abaratamiento de los tipos de interés y del euribor a niveles históricamente bajos por debajo de la inflación, además de la fiscalidad que favorecía la compra de vivienda con desgravaciones en el IRPF, junto con el desprestigio desde todos los estamentos políticos del alquiler como forma posible de acceso a la vivienda, fueron algunas de las causas que propiciaron la llamada burbuja inmobiliaria.
Un escenario prosaico que es trascendido cultural y sociológicamente: en España existe una clara tendencia hacia la propiedad inmobiliaria, la tasa de propietarios con respecto a alquilados es del 80-85% la más alta de Europa tras Irlanda, siendo la media europea del 61%.
La nula fiabilidad de las predicciones en relación al gradual encarecimiento de la vivienda, convirtiéndose el patrimonio residencial en valor seguro y la más fiable moneda de cambio para la inversión, atravesó el ámbito privado y el público, digamos que hubo un consenso interesado en que el devenir lógico de la prosperidad de un país vendría de la mano de la urbanización descontrolada.
La ley del suelo de 1998, aprobada por Jose María Aznar, sin duda fue cómplice en la liberalización del suelo. La Administración, desde los planes generales, tiene un papel fundamental en la definición del valor del suelo, así, mediante la clasificación y la calificación del mismo la ordenación urbanística marca el margen donde es posible o no edificar, y aquí el diseño de la ley es decisivo e influye cuantitativamente en la superficie de m2 de superficie que son susceptibles de ser destinados para su ocupación por tejido residencial, zonas verdes, equipamientos o dotaciones.
El aumento demográfico que experimentó España durante el periodo 1995-2001, debido a la población inmigrante que se cuatriplicó en este lapso temporal de cinco años, y la consiguiente demanda de vivienda que el crecimiento poblacional exigió, no se vio correspondido por una oferta solidaria. Los factores demográficos, que sin duda tuvieron clara influencia, funcionaron de coartada para iniciar una perversión del mercado de la vivienda, cuyas consecuencias todavía no llegamos a alcanzar, inmersos como estamos en esta resaca pos fiesta.
Los datos son conocidos: 3,35 millones de vivendas vacías en España en 2005, lo que supone un 14% del total , situándonos en la tasa más alta del mundo. Planes generales sobredimensionados, aumentando la superficie urbanizada entre los años 1987 y 2006 en más de 1 millón de hectáreas de superficie de suelo urbano, datos objetivos que no sirvieron para poner fin al desenfreno sino que fueron valorados como síntoma de prosperidad y única vía posible de generación de riqueza, tanto a nivel particular como institucional.
Tras el pinchazo de la burbuja, los datos volvieron a hablar por si solos, en 2009 los visados del colegio de arquitectos tuvieron una caída del 56% respecto al año anterior. El 14 de Junio de 2012 el INE hizo público el índice de precios de la vivienda del I trimestre de 2012 que reflejó la mayor caída de precios de toda la democracia. La vivienda libre se abarató un 25,6% desde los máximos que alcanzó el índice del INE en el II trimestre de 2007.
El fenómeno especulativo inmobiliario no fue solo avalado y sostenido a nivel social e institucional, desde la teoría crítica arquitectónica el asunto se incorporó a los discursos de la mano de consignas como la 'muerte del urbanismo' entendido éste en su concepción más académica. Hubo textos reveladores y guía de varías generaciones como aquel de Rem Koolhaas '¿qué pasó con el urbanismo?', de una lucidez extrema en muchos aspectos, pero donde la especulación se incorpora como un mal menor o incluso un factor divertido en pro de la defensa de la estética del caos, que la arquitectura y sobre todo el arquitecto demiurgo acabarían por resolver. Un panorama desolador que dio paso a la figura del arquitecto estrella y del encargo del gran proyecto contenedor de programas por definir. La más pequeña ciudad de provincias aspiraba a su Guggenheim y todas tuvieron el suyo.
La prosperidad económica por vía del ladrillo fue el escenario perfecto para que la arquitectura con 'mayúsculas' entrara en escena, esta vez, partícipe de una fiesta que hasta los más ingenuos sospechaban ficticia pero que casi nadie estuvo dispuesto a eludir. Se acuñó el término 'arquitecto estrella', tan próximo en su epistemología al lenguaje de reallity show que por aquel entonces empezó a copar la parrilla televisiva, recordemos que Gran Hermano se emitió por primera vez en España en el año 2000. Coincidente también con el cambio de siglo, el nuevo formato elevó a estrella mediática al ciudadano anónimo, con el consiguiente éxito de audiencias.
Oficialmente el Estado se apuntó al desarrollo de proyectos mastodónticos, contenedores de arte muertos antes de su inaguración, aereopuertos sin aviones, centros culturales de temática tan variada como innecesaria... Del edificio contenedor se pasó al edificio ciudad: Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia o la Ciudad de la Cultura de Santiago de Compostela, en las que la sobredimensión del programa abocó a reajustes imposibles que todavía hicieron aumentar más los abúlicos presupuestos públicos. Un efecto globalizador que se vendió como el síntoma natural de una sociedad próspera, mientras paralelamente, las crecientes cifras de paro anunciaban otros planes inminentes y sobre todo, desesperanzadores para el ciudadano.
El libertinaje como desenfreno en las formas de hacer, tanto desde la arquitectura como desde el urbanismo más académicos ampararon una situación que se entendió como virtuosa. La virtud de un vicio.
Es en este sentido profundo, en esta paradoja tan atractiva que sedujo al Divino Marqués, hasta el punto de crear toda una filosofía del libertinaje enferma y extensísima, donde se encuentra el arquetipo en el que el vicio es virtuoso y por el contrario la virtud sólo engendra maldad. La seducción de todo un sistema cultural y social por la especulación, ha derivado en una transformación de las costumbres y del paisaje heredado, un legado fraguado con lentitud y por sedimentación de una tradición de país tan convulsa como rica.
La transformación que nos asiste ha sido demasiado rápida e inconsciente como para poder valorar si lo que queda es una absoluta herida o podrá ser estimada todavía alguna marca de progreso.
[Publicado en el nº4 de Jot Down, especial 'libertinaje']
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
Archivo del blog
- junio (1)
- mayo (1)
- marzo (2)
- febrero (2)
- enero (2)
- diciembre (2)
- noviembre (2)
- octubre (2)
- septiembre (1)
- agosto (3)
- julio (2)
- febrero (1)
- enero (1)
- noviembre (3)
- septiembre (2)
- julio (2)
- junio (1)
- mayo (2)
- marzo (1)
- febrero (2)
- enero (3)
- diciembre (2)
- noviembre (1)
- octubre (1)
- julio (1)
- junio (1)
- abril (1)
- marzo (4)
- febrero (1)
- enero (1)
- diciembre (11)
- noviembre (1)
- octubre (3)
- septiembre (1)
- agosto (1)
- julio (2)
- junio (2)
- mayo (3)
- abril (1)
- marzo (2)
- febrero (4)
- enero (1)
- diciembre (2)
- noviembre (1)
- octubre (4)
- septiembre (4)
- julio (7)
- junio (11)
- mayo (22)
- abril (8)
- marzo (10)
- febrero (4)
- enero (3)
- diciembre (1)
- noviembre (1)
- octubre (1)
- septiembre (4)
- agosto (3)
- julio (4)
- junio (3)
- mayo (2)
- abril (2)
- marzo (1)
- enero (9)
- diciembre (4)
- noviembre (9)
- octubre (6)
- septiembre (7)
- agosto (12)
- julio (10)

















