martes, 16 de julio de 2013

DEL NAUTILUS AL CRYSTAL PALACE, EL GRAN INVERNADERO GLOBAL.
por C. García.


El submarino Nautilus es el escenario central que ambienta la trama de la novela de Julio Verne  Veinte mil leguas de viaje submarino, de 1871. Su comandante, el misterioso capitán Nemo, un ingeniero de cultura enciclopédica, lo había proyectado a modo de refugio y cápsula protectora con la que iniciaría su particular huída del mundo. De origen hindú, la misantropía del capitán se alimenta del odio hacia Inglaterra, que ha esclavizado a su pueblo y asesinado a su familia. Proyecta su fuga en base a la fabricación de un submarino ideal, con el que surcará los mares en expedición científica y justiciera, liberará a pueblos sometidos y destruirá cualquier símbolo vinculado con la Pérfida Albión a su paso. La construcción de la máquina es muy sofisticada, encarga sus piezas de metal y cristal a fábricas y astilleros localizados en diferentes partes del mundo con una intención clara: no levantar sospechas. Su tripulación, de diverso origen en una suerte de torre de babel, le guarda lealtad absoluta.

-¡Señor profesor! -replicó vivamente el comandante Nemo- ¡yo no soy lo que usted llama un hombre civilizado! He roto con la sociedad entera, por razones que sólo a mí compete apreciar. No estoy sometido, por tanto, a ninguna de sus reglas, y le exhorto que no las invoque jamás ante mí (...) El mar no pertenece a los déspotas.  (...)  a treinta pies bajo su nivel, su poder cesa, su influencia se extingue, su dominio desaparece. ¡Ah! Amigo mío, ¡viva usted en el seno de los mares! ¡En él únicamente existe la independencia! ¡En él no reconozco señores! ¡Soy libre!



De gran sofisticación técnica, el submarino Nautilus contaba con adelantos científicos avanzados a su tiempo, rasgo que atravesará la personal narrativa de Verne a lo largo de su dilatada obra. Julio Verne (1828-1905) nació en la Francia heredera del espíritu romántico y desde muy temprana edad manifestó una curiosidad enfermiza por los asuntos científicos, además de ser un lector voraz de poesía.
La segunda mitad del siglo XIX está marcada por el optimismo y la fe en la ciencia como sinónimo de progreso, lo que unido a la tradición orientalista que existía en Francia expresada en el gusto exótico de las fantasías de Eugene Delacroix y las lánguidas mujeres de los harenes de los óleos de Jean Auguste Ingres, hacen que este optimismo tecnológico quede velado por una épica simbolista, en una eterna búsqueda de aquellos paraísos artificiales que idealizara coetáneamente Baudelaire. No es extraño que este contexto sociocultural diera paso a una embrionaria literatura de ciencia ficción, de la cual Julio Verne es considerado padre universal.  

Durante la segunda mitad del siglo XIX se produce, en Europa, un rápido crecimiento económico ligado al avance de la industrialización y el progreso técnico que intensificará el intercambio comercial, un optimista escenario fruto de la consolidación en el poder de la burguesía. En este contexto de expansión comercial surgen las Exposiciones, que durante toda la primera mitad del siglo fueron nacionales, debido a que casi todos los países europeos obstaculizaban el  intercambio internacional como medida de protección de los incipientes comercios locales. El primer país en romper las barreras aduaneras sería Francia, donde las nuevas posibilidades de interacción con el comercio extranjero se reflejan en las Exposiciones Universales. 

No obstante, la primera Exposición Universal tiene lugar en Londres en 1851. Se elige como sede Hyde Park y el Crystal Palace es el innovador edificio que acogerá la muestra.
La importancia del Palacio de Cristal no se debe a la solución de importantes problemas estructurales, ni tampoco a la novedad de los procesos de prefabricación y a sus precisos detalles técnicos, sino a la nueva relación que se establece entre los medios técnicos y las finalidades representativas y expresivas del edificio. Las descripciones contemporáneas insisten en la impresión de irrealidad y de espacio indefinido, la sensación atmósferica de la arquitectura es definida por primera vez.

El edificio es obra de Joseph Paxton (1803-1865), constructor de invernaderos y experto en jardinería. Sin duda la ausencia de preocupaciones monumentales de Paxton frente a los arquitectos de la época y las severas limitaciones económicas a las que fue sometida la contrata fueron factores decisivos en el original resultado final.






La longitud total del edificio era superior a 550 metros, frente a la estrecha anchura de 21,5 m. de la nave principal. La composición del volumen, fundada en la repetición de un motivo simple, puede parecerse aparentemente a los modelos de la tradición neoclásica, pero en cambio existe un aspecto novedoso que cambiará para siempre los consolidados modos tradicionales de la arquitectura. Así, las relaciones  entre elementos y las dimensiones adoptadas dan como resultado una impresión atmosférica del edificio, una extensión indefinida no abarcable con la mirada, eliminándose la percepción de objeto unitario y concluido.
La arquitectura se confunde con la luz en una extensión indefinida y de alguna manera el contenedor desaparece para dar protagonismo al contenido: el interior se califica de manera siempre mutable por los objetos expuestos y las personas que lo visitan. La piel exterior, compuesta exclusivamente de hierro y vidrio, configura una nueva relación exterior-interior desconocida hasta entonces.

El Palacio de Cristal británico se convirtió en un símbolo popular de la modernidad, consiguiendo la  aceptación mayoritaria de la sociedad de la época, pero también críticas célebres como la de Fiódor Dostoyevski en Memorias del subsuelo (1864), una especie de crónica de la marginalidad del antihéroe, que se refiere a la indeseable armonía artificial que simboliza el Palacio de Cristal, frente al caos y la destrucción innatos a la condición humana.



Una armonía artificial cristalizada en el edificio que abrió la puerta a la modernidad en la segunda mitad del siglo XIX y que ha servido también de metáfora contemporánea de la sociedad occidental.
El filósofo alemán Peter Sloterdijk asimila la construcción del Crystal Palace con la esfera protectora de nuestras ciudades climatizadas e higiénicas hasta la extenuación. La sociedad occidental ha desplazado el mundo metafísico de los primeros modernos por un gran espacio interior ligado al poder adquisitivo.
Nuestro primer mundo quisiera refugiarse en un gran palacio de cristal, una cápsula defensora como lo fuera el submarino Nautilus, pero con una lectura claramente inversa. Si en la novela de Julio Verne, era el individuo en su misantropía el que se protegía de la corrompida sociedad burguesa, en el planteamiento de Sloterdijk la metáfora del gigante invernadero británico resguarda a la sociedad occidental de un peligro exterior, la amenaza de los otros, un enemigo marginal e idealizado. Este enemigo es la periferia, todo lo que queda fuera del sistema de privilegio refugiado en una atmósfera climatizada con energías fósiles y por tanto perecederas que pueden abastecer a un grupo de elegidos durante un tiempo cada vez más limitado.
El aquí y el ahora son la máxima de un primer mundo que se pone a salvo en su refugio de cristal, que observa a través de la piel transparente un afuera precario convertido en destino de una muy moralizante y tranquilizadora caridad y cuya finalidad es ser objeto de paseo turístico. La periferia está allí simplemente para recordarnos que en nuestro hábitat artificial la seguridad está garantizada y que es necesario proteger la estructura a cualquier precio. Un saqueo silencioso desde el palacio de cristal.

El capitalismo liberal encarna la voluntad de excluir el mundo exterior, de retirarse en un interior absoluto, confortable, decorado, suficientemente grande como para que no nos sintamos encerrados. Y este deseo se concreta en el palacio de cristal urbano, con sus calles peatonales y sus casas con aire acondicionado. Existe un antecedente a la visión de Sloterdijk en las galerías y calles comerciales del París de Walter Benjamin, en donde el régimen de Napoleón III expresó su verdadera naturaleza tratando de transformar el mundo interior en una especie de fantasmagoría: un gran salón abierto donde uno conecta con el exterior sin estar obligado a salir de casa. Para Benjamin, también ése era el fantasma burgués de base: querer disfrutar de la totalidad de los frutos del mundo sin tener que salir del refugio.

La transparencia del palacio genera la ilusión a los ciudadanos de la periferia de poder participar de su confort y seguridad. El palacio se hace desear, se propone como ideal de desarrollo para los perdedores de la Historia ocultando las fronteras que los dividen, invisibilizando sus rigurosas medidas de control.
"En burbujas, esferas, incubadoras, invernaderos, donde el hombre se construye, se protege y cambia", así define Sloterdijk la localización del habitante del primer mundo, en una vida autoorganizada en espacios protegidos e inmunes.




Más de un siglo y medio después, la confianza en la tecnología sobre la que se asentó la narrativa de Julio Verne deja paso a una distopía, un escenario global en grave desequilibrio, en el que la burbuja del primer mundo empieza a mostrar inquietantes signos de quiebra. Es posible volver a imaginar una trayectoria distinta del devenir de los tiempos, una aplicación de la ciencia tan utópica como la que Verne se atrevió a imaginar, en la que el invernadero protector hubiera llegado hasta nuestros días de una forma verdaderamente global a los territorios, o tal vez, todo lo contrario.  


La luz se hizo tan rápidamente como se había extinguido, penetrando en el salón por dos aberturas oblongas practicadas en las paredes. Las masa líquidas aparecieron vivamente iluminadas por las efluencias eléctricas.  Dos placas de cristal nos separaban del mar. Sufrí un inesperado estremecimiento, a la idea de que aquella frágil pared podía romperse; pero estaba reforzada y sujeta por sólidas armaduras de cobre, que la mantenían y le daban una resistencia casi infinita (...). Pero en aquel medio fluído que recorría el Nautilus, el fulgor eléctrico se producía en el seno mismo de las ondas. Aquello, más bien que agua luminosa, era luz líquida.



[publicado en la edición en papel del nº 3 de la revista Jot Down, especial Julio Verne]

martes, 2 de julio de 2013

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#suitaloon #david green #archigram #cushicle

jueves, 6 de junio de 2013

lunes, 27 de mayo de 2013

miércoles, 8 de mayo de 2013

Katrin-Korfmann (homoludens)

martes, 5 de marzo de 2013


William H. Bell. Perched Rock, Rocker Creek, Arizona, 1872

domingo, 24 de febrero de 2013




a propósito del XV premio COAG en la categoría de ordenación del territorio al proyecto acidadedosbarrios [MMASA, ergosfera, desescribir, pescadería20 y grupo dodó], aprovechamos para refrescar los documentales sobre los barrios de la pescadería y agra del orzán dirigidos por borxa vilas, que resumen nuestra experiencia:







jueves, 21 de febrero de 2013



Localizaciones para una historia de la mafia de Nueva Jersey: Los Soprano. 
por C.G.



Tony Soprano saliendo del túnel Lincoln y entrando en la autopista de peaje Turnpike de Nueva Jersey. Apenas 2,5 km separan la congestionada isla de Manhattan del suburbio proletario. Los acordes de Woke up this morning (en su versión Chosen One Mix), escrita e interpretada por la banda británica Alabama, ambientan los pasajes que discurren en un trayecto de automóvil por el estado de Nueva Jersey.  Monumentos históricos  de Newark y Elisabeth aparecen entrelazados  con urbanizaciones residenciales y carreteras. Una secuencia de apertura perfectamente delimitada en la que el director David Chase insiste en mostrar que la historia de la mafia que va a contar en cada uno de los ochenta y seis capítulos de las seis temporadas de la serie Los Soprano es la historia de una familia de la mafia de Nueva Jersey, y no de otro lugar. 



Los Soprano, reconocida por The New York Times tras su estreno en 1999 como uno de los mejores trabajos de la cultura popular norteamericana del último cuarto de siglo, construye sus personajes en base al concepto freudiano del antihéroe, aquel que considera que la épica del siglo XX es la que realiza el hombre sin atributos, situándose en un contexto análogo a la apología del hombre ordinario del Ulises de James Joyce. Se estudian con precisión de cirujano la condición humana y los conflictos morales y existenciales contemporáneos, situando en primer plano al hombre solo. En palabras de su creador: "Tony siente que todos estamos solos en el universo y que las únicas personas que nos quieren son nuestros familiares". El conficto del individuo italo-americano en Estados Unidos es otra perspectiva desde la que se analiza el tema de la identidad, la adaptación del viejo mundo europeo con la nueva cultura americana.  

La exitosa trama argumental es, por tanto, un relato del antiídolo: el personaje de Tony Soprano se construye desde la revisión de modelos fundacionales  de la historia de la literatura, de los cuales Tony es un reflejo distorsionado. El arquetipo clásico, el Michael Corleone de El Padrino de Coppola, representa a un cabeza de familia todopoderoso con problemas vitales externos a la hermética psicología de su personaje, la tragedia la producen los hechos y no los vericuetos del subconsciente. La fuerza de la trama ahora gira en torno a un protagonista con problemas personales contingentes, en el contexto de la crisis de la mediana edad de un hombre italo-americano que padece depresión y se ve obligado a acudir a la consulta del psicoanalista, cuyos negocios ya no se vinculan a grandes estafas sino a la gestión y reciclaje de basuras. El lujo de clase que impregna la saga familiar de los Corleone es sustituido por los encuentros de la famiglia en la trastienda de un club de carreteras. 


Tony Soprano es el capo de la mafia víctima de si mismo con recurrentes ataques de pánico, un Michael Corleone en calzoncillos y amaneciendo al mediodía con un brick de leche y flatulencias. Los problemas familiares se alejan de la épica del conflicto del mafioso reconocido por la historia del cine, ahora se muestra la realidad descarnada de una familia común con una madre anciana y autoritaria pegada al televisor que manipula emocionalmente al personaje protagonista con asuntos cotidianos, una estructura familiar que en poco o nada difiere de la de nuestro vecino. El acontecimiento transcurre en la vida de cualquier barrio de nuestras ciudades globalizadas, en la costumbre adquirida de hacer la compra en el mall una vez por semana. En palabras de David Chase: "la única diferencia entre Tony Soprano y toda la gente que conozco es que él es el Don de Nueva Jersey".


La construcción de personajes, material principal de desarrollo de la trama, se sustenta en un contexto muy determinado y preciso: el estado de Nueva Jersey, en la periferia de la ciudad de Nueva York. 

El creador de la serie, David Chase, nace en 1945 en Mount Vernon, en el estado de Nueva York. De ascendencia italiana, Chase creció en un pequeño apartamento en Clifton, Nueva Jersey, para mudarse años más tarde a North Caldwel, localización real de la casa familiar de los Soprano. De adolescente sufrió fuertes depresiones relacionadas con la traumática relación con sus padres, el papel de Livia Soprano, de hecho, está inspirado en la figura de su propia madre, de carácter autoritario y víctima de severos trastornos emocionales. La serie, es por tanto, en muchos sentidos una biografía del autor, la inmersión en el mundo del psicoanálisis del personaje protagonista, los conflictos generacionales con sus hijos, la figura de la madre como trauma de la experiencia personal, se nutren de la vida corriente de un ciudadano anónimo de la periferia de Nueva York. 


La formalización del suburbio es central a la hora de entender el éxito narrativo de la serie, el desarrollo de ambientes basados en la no concreción de un escenario reconocido, siendo la ciudad anónima y genérica la base ambiental del desarrollo de la trama. Se podría decir que las secuencias de la serie contienen un detallado catálogo de no-lugares. 

La proximidad con la ciudad de Nueva York, con la que el estado de Nueva Jersey limita al norte, convierte la localización en un destino de llegada importante de inmigrantes, recibiendo una de las comunidades italianas más grandes del país. El hilo argumental de la serie se ambienta en el contexto del urbanismo de infraestructuras, no se proponen edificios concretos en lugares dados, sino la construcción del lugar mismo. La mayoría de los rodajes exteriores de la serie fueron filmados en Nueva Jersey. La carnicería donde se reúne la familia mafiosa es una carnicería real en Elisabeth, el club de striptease Bada Bing! es en realidad un club nocturno en la Ruta 17 en Lodi y la casa familiar de los Soprano es una residencia privada localiza en North Caldwell, la misma localidad en la que vivió Chase un periodo de su vida adolescente. 
Nueva Jersey cuenta con uno de los aeropuertos más grandes de EE.UU. localizado en Newark, y es el nudo de varias carreteras y líneas ferroviarias importantes. El New Jersey Turnpike es una de las autovías más conocidas y transitadas de los Estados Unidos, famosa por sus numerosas áreas de descanso. 

No sabemos si David Chase era conocedor de la figura del artista Robert Smithson, nacido en 1938 en Passaic, en la extensa periferia metropolitana oeste de Manhattan. Allí también nació y vivió el gran poeta americano Williams Carlos Williams -pediatra de un Robert Smithson niño-, en esta pequeña localidad escribiría su más largo y visionario poema: Patterson, dedicado a una vieja ciudad del área. El paisaje de esta enorme periferia  suburbana de la metrópoli neoyorquina, que forma parte del estado de Nueva Jersey al otro lado del río Hudson, es la desembocadura pantanosa de los ríos Passaic y Hackensack, denominada los Meadowlands. La ordenada fachada de los antiguos suburbios obreros de Hoboken, Bayonne, Union y Jersey City, mira proletaria el esplendor de una Manhattan iluminada. Los Meadowlands son un territorio salpicado de pantanos contaminados, surcado por vías de comunicación en una maraña tan solo jerarquizada por los mil cruces que conforman los nudos de autopista, grandes superficies de asfalto dedicadas al aparcamiento, y una marisma de agua gris y naturaleza velada por el polvo que precipita el humo de la fábricas:
"Hacia el mediodía de un bochornoso día de julio, la mancha de canoa ocupada por un chico pequeño, que sin duda la construyó, aparece al oeste del nuevo puente de la calle 3 entre Passaic y Wallington, en el centro de la corriente enfrente de la central eléctrica de ladrillo rojo y cemento de la Manhattan Rubber Co. Hay ruido de trabajo allí dentro, y un chorro de agua que sale despedido de una tubería al nivel de los cimientos de la fábrica hacia la orilla fangosa del estrecho río se ha abierto paso en las aguas pardas de la corriente de ciento y pico metros de anchura." [1] 
Más adentro, al oeste de esta contaminada marisma, están los núcleos de Paterson, Clifton, Passaic y Rutherford, nombres todos ellos familiares por formar parte de las localizaciones de la serie americana por excelencia de la última década. 



Robert Smithson (a partir de ahora RS) es una figura central de la teoría  contemporánea, unos de los primeros autores que pusieron el foco en lo que más tarde se convertiría en la vanguardia de la nueva subjetividad, el no-lugar o, como él lo llamo, el no-site. El paisaje de Nueva Jersey será su material de trabajo desde los años sesenta hasta su temprana muerte. Con su manipulación poética del entorno consigue interpretar el paisaje desde una perspectiva simbolista en la que sus no-sites son entendidos como "futuros olvidados", paisajes apartados de la mirada de la historia. En su visión inductista de la realidad el paisaje es una construcción temporal en la que pasado, presente y futuro no siguen necesariamente la secuencia temporal, la investigación gira entorno a los lugares de la indeterminación, espacios en desuso y suspendidos en el tiempo.

La identificación con el paisaje de Nueva Jersey de la práctica artísitca de RS llegará hasta el punto de creer descubrir en los paisajes anónimos leyes ocultas, subversiones temporales inéditas. Para RS Passaic es el paradigma del paisaje abandonado, libre para ser recorrido e interpretado. Convierte la ruinas industriales en "monumentos", con toda la carga conceptual que la palabra implica, los artefactos industriales ahora convertidos en arqueología industrial adquieren una dimensión épica, se convierten en nuevos hitos de la cultura contemporánea. 

En 1967 RS emprende un viaje con su cámara fotográfica por Passaic, su ciudad natal, por aquel entonces un suburbio de Nueva Jersey. En el texto Recorrido por los monumentos de Passaic (Artforum, 1967), Smithson se pregunta: "¿Ha sustituido Passaic a Roma como la ciudad eterna?". En esta cuestión está contenida la idea de la fascinación por el mundo ordinario a poco que se fije la mirada, dotar a los espacios anónimos de la carga simbólica necesaria sólo completada por la mirada del que observa, una épica del antihéroe que anuncia una nueva vanguardia. La idea del no-lugar para RS es aquella que considera el paisaje aparentemente vacío de contenido, pero abierto por tanto a que la imaginación pueda fluir sin cargas a priori ya que el paisaje es siempre completado por la acción que acontece, o simplemente por la mirada del que observa. 

En estos espacios olvidados de la periferia de Manhattan se deposita toda la alienación del hombre contemporáneo, su extrañeza frente al mundo, son territorios que funcionan como termómetros del desorden, lo suficientemente descategorizados para que cualquier cosa ocurra. Y como observamos Los Soprano forma parte de una ya larga tradición, en la que Robert Smithson es el punto de inflexión de conformación de una estética americana propia. Tras la segunda guerra mundial, Nueva York se convierte en la metrópoli capital económica y cultural del mundo. Nace un arte pragmático, específicamente norteamericano fuera de las influencias, efectos estructurales, sentimentales y filosóficos del racionalismo europeo, que reaccionará contra el expresionismo abstracto de Pollock y el pop de Warhol. 
"Lo local es lo único universal, sólo eso construye el arte", dijo el filósofo americano John Dewey, citado por Williams Carlos Williams, que también desarrolla esta idea: "la ocupación del poeta no es hablar de vagas categorías, sino escribir de lo particular, como trabaja el médico sobre el paciente, sobre la cosa delante de él, para descubrir lo universal en lo particular". Williams escribió insistentemente, cada vez con más precisión, sobre las cosas que veía en este paisaje. RS también miró desde niño este paisaje, volvió una y otra vez a mirarlo, y con él construyó su arte. 

En el capítulo Comendatori Toni Soprano viaja a Italia, donde la ambientación histórica, llena de carga emocional y simbólica del paisaje, resulta impermeable al comportamiento de la trama de la serie. De alguna manera, la construcción de los personajes de la familia Soprano resulta refractaria al contexto ambiental del país de origen. En un contexto tan cargado de memoria antropológica los ritmos vitales ya vienen dados, el ambiente supera a los personajes, el sur de Italia y sus ciudades históricas poseen un fuerza cultural original, el paisaje lo conforma todo sin posibilidad de fuga o emancipación personal al margen. Los Soprano ha de buscar una localización precisa, un territorio aún por hacer, un paisaje de infraestructuras que tan solo sugiera la pauta del comportamiento personal: el personaje se construye a sí mismo, su voz necesita de una autoconstrucción propia y para ello debe huir de la tradición. Una indeterminación buscada que conecta aquí con la idea de entropía, central en el desarrollo del concepto no-site de Robert Smithson, la cual describe los lugares de máxima indeterminación y que por ello ofrecen el mayor grado de libertad. Parece obvio que sólo en una atmósfera así se puede construir la más famosa historia de una mafia de Nueva Jersey.

Es conocido el rechazo de David Chase hacia el relato televisivo, paradójicamente desde su estreno la serie Los Soprano ha sido incluída de inmediato en el apartado de alta cultura por la crítica especializada. Chase ha declarado que su intención primera era hacer un largometraje y que ante los sucesivos fracasos probó suerte con las productoras de televisión. Se podría afirmar que el resultado fue un largometraje de unas setenta horas de duración. Aunque nunca sabremos si intencionadamente, Chase ha continuado aquel poema largo que escribiera su conciudadano Williams Carlos Williams en los años cuarenta, auténtica revolución en la construcción de una voz propia de la recién creada cultura americana tras la segunda guerra mundial. El poema Paterson, escrito a lo largo de varios años, mezcla poesía, prosa y collage incluyendo incluso fragmentos de publicidad. Constituye una especie de biografía épica de un doctor-poeta, pero formalmente consiste en un montaje de escenas e imágenes con pocos verbos que las vinculen explícitamente. Estructura en la que "la forma no es otra cosa que la extensión de contenido" como principio fundacional que enunciara el poeta norteamericano Charles Olson, antecesor de la generación beat. En una entrevista publicada en febrero de 2004 por el New York Times, Chase afirmaba: "Creo que un capítulo debe tener un aspecto visual, cierto sentido del misterio, cabos sueltos. Creo que debería haber sueños, música, tiempos muertos y cosas que no se resuelven (...) la televisión es prisionera del diálogo y la steady-cam".

Robert Smithson cruza el río Hudson por el Lincoln Tunel, es un soleado sábado 20 de septiembre de 1967, coge el autobús número 30 en la imponente estación de autobuses de la calle 42 en Manhattan. El autobús sale de la autopista y entra en una carretera suburbana que se dirige a Rutherford. De alguna manera el texto Los monumentos de Passaic no puede ser leído sin las fotografías que lo ilustran. Es casi un continuo pie de imágenes que describen detalladamente la secuencia de las vistas. El paisaje, de hecho, es como una fotografía: "Es una imagen sobre-expuesta, una gran fotografía hecha de madera y acero. Debajo el río existe, como una película enorme, que mostrase sólo una imagen en blanco, continua" [2]. RS tiene algo de flaneur baudelariano, turista de esta Roma suburbana.

Cuarenta años después los mismos paisajes fueron la estructura ambiental en la que se sustentó toda una trama de una familia de la mafia, que en su descripción psicológica no deja de ser un relato existencial del hombre contemporáneo, una narrativa capaz de situar la llamada baja cultura en los más altos anaqueles de la crítica oficial. 


[1] Williams Carlos Williams, La vida a orillas del río Passaic, 1938.
[2] Robert Smithson, A Tour of the monuments of Passaic, New Jersey, Art Forum, Diciembre 1967.

*Todos las imágenes que ilustran el texto son fotogramas extraídos de la secuencia de apertura de Los Soprano. 





[publicado en el nº2 de la edición en papel de la revista Jot Down, especial 'series']



jueves, 24 de enero de 2013

 
'MERZ, o el arte del todo'  por Concepción García
publicado en Jot Down (24.01.2013)

viernes, 18 de enero de 2013









 apartamento en la calle san roque, madrid. diciembre 2012. 
superficie en planta: 27m2
presupuesto final: 7500 euros
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martes, 8 de enero de 2013

BAUHAUS ARCHIVE, Margarete Willers  (German, 1883–1977)

lunes, 3 de diciembre de 2012

domingo, 2 de diciembre de 2012


‘EI BLOT TIL LYST’ (‘No para disfrutar solo): es la frase inscrita en la embocadura de un teatro de juguete danés firmada por el editor Alfred Jacobsen en 1880, éste puso en circulación la revista 'Promter', que hablaba sobre los teatros de juguete, y decidió abrirse camino en el mercado regalando con cada ejemplar un capítulo y una lámina con personajes de “Los Hijos del Capitán Grant” de Verne. Cada una de las láminas era realizada por un artista de renombre con gran calidad litográfica y a todo color. Los ‘teatros de papel’ fueron muy populares en Europa durante la primera mitad del siglo veinte.

EUROZOONE, es un relato del estado de la cuestión Europea contemporánea, ¿cómo hemos llegado aquí?. En un contexto de crisis económica y cultural europeo, el ‘no-lugar’ es la nueva subjetividad que ilustra el marco ambiental.
La escenografía busca la generación de un ‘no-lugar’ escénico, sin recurrir a un lugar común demasiado objetivable, sin recurrir a la manida ‘estética de aeropuerto’.


La escenografía será un ‘teatro de papel’ situado en posición central del espacio escénico, lugar donde se proyectarán imágenes contemporáneas a modo de relato.
La descontextualización del ‘teatro’ dentro del ‘teatro’, alude al extrañamiento en un contexto de crisis, a la ficción de la arquitectura del espectáculo y su naturaleza embalsamada e inaccesible.


Al igual que Robert Smithson elevó a pieza de museo un material ajeno a lo que la crítica oficial consideraba como ‘objeto del arte’, la escenografía propuesta tan solo configura un ‘marco’, irónico, que eleve a representación las acciones cotidianas del la 'sociedad del espectáculo'. 


El ‘teatro de papel’ se situará en una posición central del espacio escénico. Su composición constará de una lámina armada de PVC, perforada en su perímetro con arandela de refuerzo cada 1,5 metros, Estará montada sobre una estructura de madera maciza de pino, en forma de cercha invertida, con secciones simples y ensambles machihembrados. Para la tensión de la lona se utilizará cable trenzado de acero galvanizado. La lona de vinilo podrá ser colocada sin estructura de madera sustentante, tan solo tensada por cables, en los espacios escénicos que así lo requieran. El ‘teatro de papel’ o lámina de PVC armado servirá de espacio de proyección de imágenes , para ello se contará con el alquiler de un proyector.


[concurso de ideas para la selección de una propuesta de espacio escénico de la obra EUROZOONE]



lunes, 19 de noviembre de 2012















                                                                                                       Macrame Park, Bolinas, California, principio de los setenta.   
                                                                                                                                                         

viernes, 26 de octubre de 2012

Rehabilitación en San Roque, Madrid. Octubre de 2012. 

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